Papel del Médico en los Desordenes Nutricionales

Papel del Médico en los

Desordenes Nutricionales

Cuando alguien se enferma y quiere ayuda, el primero a quien recurre es el médico. Muy probablemente tengamos nosotros la mayor oportunidad de observar e identificar problemas relacionados a los hábitos de la persona, sobretodo los alimentarios. ¡Esta es una oportunidad de oro! Pero para identificar y manejar algo apropiadamente hay que observar bien (más allá del resfriado, la diarrea, el insomnio o la migraña, por la que acuda el paciente).

Tuve la oportunidad de leer un artículo interesante titulado “The Physician’s Role in Nutrition-Related Disorders: From Bystander to Leader”, escrito por el Doctor Neal D. Barnard (presidente del Physicians Committee for Responsible Medicine en Washington, USA) y publicado en la revista Virtual Mentor (American Medical Association Journal of Ethics, abril 2013). En el artículo el autor describe la situación de salud en USA, algo de su historia, y los retos actuales que enfrentan; retos similares a los de nuestro entorno. Independientemente de la postura presentada acerca de las dietas basadas en carnes vs. vegetales, se plantean cosas muy importantes.

Puntos clave:

  1. “Cuando los padres comen mal, también lo harán los hijos”. Problemas como la obesidad, hipertensión, diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, etc. representan un problema más de “recetas compartidas” que de rasgos genéticos. Los médicos entonces debemos estar vigilantes ante hábitos familiares de riesgo.
  2. “Cuando un médico se cuida a si mismo se nota”. Es bien sabido ya que hay que enseñar con el ejemplo; puede ser difícil, pero hay que procurarlo.
  3. “Los medicamentos no son sustituto de intervenciones alimentarias”. Si no les queda nada más de esta nota, que quede este pedazo. Los medicamentos pueden contrarrestar los efectos de los malos hábitos alimentarios, pero es esencial abordar la causa subyacente y factores precipitantes/exacerbantes de la diabetes mellitus, dislipidemias, hipertensión, etc. No veamos las intervenciones nutricionales como “alternativas” y los medicamentos “convencionales”. Si hay un grifo abierto y se moja el suelo, por supuesto que hay que trapearlo, pero también ayuda cerrar la llave!
  4. “El pesimismo no está justificado”. Cambiar cualquier hábito tiene sus retos, pero con apoyo sostenido se pueden lograr. Así como hemos hecho con los cigarrillos, podemos hacerlo con las hamburguesas, sodas, donuts, etc. Para el paciente tiene mucho valor recibir motivación de su médico.
  5. “TODOS los pacientes tienen ALGUNA situación relacionada a la comida”. Quizá sea exagerado decir que todos, pero es cierto para la GRAN mayoría. La nutrición es un tema de todos, no solo de los dislipidémicos, diabéticos, cardiópatas y obesos.
  6. “Las intervenciones deben estar basadas en evidencia”. Esto es cierto tanto para la prescripción de fármacos como para las recomendaciones alimentarias. No podemos transmitir nuestras preferencias personales ni las dietas de moda.
  7. “Delega”. Todos los médicos conocemos el papel de la alimentación en la diabetes mellitus (por ejemplo), pero no todos conocen los métodos para abordar los cambios en hábitos de alimentación. Lo importante es que luego de identificar el problema, se le diga al paciente y se haga la referencia oportuna, para que se haga la intervención adecuada.

Es nuestra responsabilidad estimular a nuestros pacientes a hacer cambios de estilo de vida y hay diferentes formas en que podemos hacerlo. En el artículo leído presentan algunos ejemplos:

  1. “Convertir el tiempo de espera en tiempo de aprendizaje”. Mientras el paciente espera a ser atendido o a que se le realice un procedimiento, bien pudiese estar leyendo folletos o posters con recomendaciones nutricionales (en lugar de revistas ajenas a temas de salud).
  2. “Hablarle al paciente sobre el poder de los alimentos” y estar listos para referirlo.
  3. “Invitar al paciente a charlas de nutrición en las salas de espera”.
  4. “Que nuestros hospitales sean modelo”. La comida servida a los pacientes hospitalizados, personal y visitantes debería ser la más saludable.

El artículo finaliza invitando a los médicos a “dejar de ser meros espectadores y a convertirse en líderes y modelos en la lucha por la salud” y yo agregaría que por la buena alimentación. Ésta es una misión que vale el esfuerzo, puesto que corregir la alimentación de nuestros pacientes puede salvarles la vida.

Artículo comentado disponible en:

http://virtualmentor.ama-assn.org/2013/04/oped1-1304.html?goback=.gde_4322626_member_5822713644609196033